Cuando la confianza cruza provincias
Una historia que comenzó a través de las redes y que trascendió las distancias.
Hay personas que llegan a tu vida profesional de maneras inesperadas.
En este caso, fue Óscar Regenhardt, exfutbolista argentino, referente de Unión de Santa Fe y con una extensa trayectoria vinculada al fútbol y a la formación de jóvenes talentos, quien llegó a conocer mi trabajo a través de las redes sociales.
Al conocer mi trayectoria, mi formación en diferentes disciplinas y mi manera de entender la atención de cada paciente, quedó sorprendido por el camino de formación que continúo construyendo permanentemente.
Óscar no dudó en escribirme.
Comenzamos una conversación y, con el tiempo, esa conversación se transformó en confianza.
A pesar de encontrarnos en distintas provincias —él desde Santa Fe y yo desde Buenos Aires— comenzó a recomendarme personas que necesitaban orientación y acompañamiento por diferentes dolencias.
Algunas consultas las pude acompañar de manera presencial y otras mediante videollamada, demostrando que el compromiso profesional también puede trascender las distancias.
Y eso me hizo reflexionar sobre algo:
Mi compromiso como profesional no se limita a una región.
Mi formación tampoco se detiene.
Soy Licenciada en Kinesiología y Fisiatría, continúo mi formación en el área de la Medicina y he incorporado conocimientos de diferentes disciplinas y herramientas terapéuticas que me permiten ampliar permanentemente mi mirada sobre cada persona.
También mi formación en Psicología forma parte de esa mirada integral.
Porque cuando una persona llega a mi consulta, no llega solamente un dolor, una lesión o un diagnóstico.
Llega una persona.
Con una historia.
Con emociones.
Con un contexto.
Con una familia.
Con preocupaciones.
Con expectativas.
Y con la necesidad de sentirse escuchada.
Por eso, para mí, atender no significa solamente aplicar una técnica.
Significa evaluar, escuchar, comprender y acompañar.
Y quizás esa sea una de las cosas que más valoro de esta profesión: descubrir que cuando uno trabaja con pasión, compromiso y formación permanente, las fronteras comienzan a ser mucho más pequeñas.
Una persona puede estar en Santa Fe.
Otra, en Buenos Aires.
Otra puede encontrarse a kilómetros de distancia.
Pero si existe confianza, conocimiento y compromiso, el acompañamiento puede llegar mucho más lejos.
Y que una persona con la trayectoria de Óscar Regenhardt haya conocido mi trabajo, haya valorado mi formación y, además, haya comenzado a recomendarme dentro de su entorno, representa para mí mucho más que una recomendación.
Es una muestra de confianza.
Y para un profesional, no hay reconocimiento más valioso que aquel que nace de alguien que observa tu pasión y entiende que detrás de ella existe un verdadero compromiso con las personas.
Porque mi profesión no termina en una técnica.
Mi formación no tiene un punto final.
Y mi compromiso no entiende de distancias.
Sigo estudiando.
Sigo formándome.
Sigo aprendiendo.
Y, sobre todo, sigo escuchando.
Porque detrás de cada persona hay una historia.
Y esa historia merece ser atendida en su totalidad.
Esta historia menciona a una persona por su nombre y se publica con su consentimiento. Cada persona evoluciona distinto: lo descrito no es extrapolable a otros casos ni constituye una promesa de resultado.