Migrañas y postura

Migrañas y dolor de espalda

A veces, una persona consulta por un dolor y descubrimos que su cuerpo estaba pidiendo ser escuchado de otra manera.

Gisela llegó a mi consultorio buscando alivio para un cuadro de migrañas y dolor de espalda, acompañado de alteraciones posturales.

Comenzamos con una evaluación integral, observando su postura, movilidad y aquellos factores musculoesqueléticos que podían estar relacionados con sus molestias.

A partir de la evaluación, iniciamos un abordaje kinésico individualizado, trabajando sobre la postura, las tensiones musculares y la movilidad, adaptando cada sesión a las necesidades que presentaba.

Y algo muy lindo comenzó a suceder.

En su segunda sesión, Gisela ya refería notar cambios en su postura y una disminución de las molestias de espalda y de las migrañas.

Pero hubo algo que me llamó especialmente la atención.

Después de una de las sesiones me contó que había llegado a su casa y se había quedado profundamente dormida.

Para mí, ese relato también habla de algo importante: de cómo una sesión puede convertirse en un momento de relajación, de conexión corporal y de descanso.

Con el transcurso del tratamiento, Gisela continuó compartiéndome sus sensaciones y su evolución.

Y un día me contó algo que me causó mucha alegría:

su mamá también quería solicitar un turno conmigo porque sufría de migrañas.

Cuando un paciente recomienda tu trabajo a alguien que quiere, hay algo más que una recomendación.

Hay confianza.

Hay una experiencia que sintió que valía la pena compartir.

Y eso, para mí, tiene un valor enorme.

Gisela incluso dejó este hermoso testimonio:

La verdad Nadia sos lo más, súper recomendable. Ya en mi segunda sesión vi un cambio en mi postura, y ese dolor de espalda y migraña que tenía fueron disminuyendo. Gracias. No duden en ir, se los recomiendo.
Gisela

Cada persona llega con una historia diferente.

Por eso mi forma de trabajar no consiste solamente en tratar un síntoma.

Primero escucho.
Después evalúo.
Y a partir de ahí, construimos un tratamiento personalizado.

Porque cuando una persona llega diciendo “me duele”, muchas veces el cuerpo está contando una historia que necesita ser escuchada.

Los casos publicados corresponden a pacientes reales y se comparten con su consentimiento, sin datos que permitan identificarlos. Cada persona evoluciona distinto: los resultados descritos no son extrapolables a otros casos ni constituyen una promesa de resultado.