Confianza profesional

Cuando la confianza se construye sesión a sesión

Cuando la confianza profesional también nace a través de las redes.

Hay historias profesionales que comienzan de una manera inesperada.

En este caso, fue Daniel Orsanic, extenista profesional argentino, exdirector de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis y capitán del equipo argentino de Copa Davis que logró el histórico título de 2016, quien llegó a conocer mi trabajo a través de las redes sociales.

Daniel tenía una agenda muy exigente.

Después de la pandemia, su actividad profesional continuaba siendo intensa y su tiempo era muy limitado. Sin embargo, encontró en mí una profesional en quien confiar y comenzó a trasladarse desde Tigre hasta mi consultorio para realizar sus sesiones.

Para mí, eso significó muchísimo.

Porque cuando una persona con semejante trayectoria deportiva y profesional decide confiar en tu trabajo, hay algo que va mucho más allá de una sesión de kinesiología.

Daniel necesitaba cuidar su cuerpo para poder continuar con su actividad profesional, tanto en su trabajo vinculado al tenis como en sus diferentes compromisos.

Actualmente, además, desarrolla su actividad como comentarista de tenis en ESPN.

Durante sus sesiones realizábamos un abordaje personalizado de Kinesiología y Fisiatría, trabajando sobre las necesidades que presentaba en cada momento.

Entre las herramientas utilizadas se encontraban:

  • Terapia de liberación miofascial
  • Vertebroterapia tibetana
  • Técnicas de terapia manual
  • Trabajo de movilidad y relajación muscular
  • Abordaje fisiátrico según sus necesidades
  • Y, desde mi formación complementaria en Medicina Estética, Cosmetología, Cosmiatría, Estética y Dermatocosmiatría, también realizábamos un trabajo específico sobre el rostro cuando él lo requería.

Porque mi mirada profesional siempre fue integral.

Daniel no venía solamente a “sacarse un dolor”.

Venía a recuperar bienestar, movilidad, relajación y a poder continuar con una actividad profesional que exige muchísimo física y mentalmente.

Y eso es algo que valoro profundamente de mi profesión:

poder acompañar a personas con diferentes historias, diferentes necesidades y diferentes niveles de exigencia, adaptando cada tratamiento a quien tengo delante.

Que Daniel haya confiado en mi trabajo, que se trasladara desde Tigre para atenderse conmigo y que haya elegido continuar sus tratamientos representa para mí un reconocimiento enorme.

Porque la confianza no se impone.

Se construye.

Se construye con conocimiento.
Con formación.
Con compromiso.
Con escucha.
Con resultados.
Y también con humanidad.

Mi formación continúa permanentemente.

Soy Licenciada en Kinesiología y Fisiatría, continúo mi formación en Medicina y he incorporado diferentes disciplinas y herramientas que enriquecen mi manera de abordar a cada persona.

Porque para mí, la atención no termina en una técnica.

Una persona no es solamente un músculo, una articulación o un diagnóstico.

Es un todo.

Tiene una historia, una profesión, responsabilidades, emociones, preocupaciones y objetivos.

Y cuando alguien deposita su confianza en mí, mi compromiso es acompañarlo desde una mirada integral.

Daniel llegó a mí a través de las redes.

Pero lo que comenzó como una consulta terminó convirtiéndose en algo mucho más importante:

una relación basada en la confianza profesional.

Y eso es, sin dudas, uno de los reconocimientos más lindos que puede recibir alguien que ama profundamente lo que hace.

Porque cuando la pasión se transforma en profesión, cada persona que confía en vos se convierte también en parte de tu historia.

Esta historia menciona a una persona por su nombre y se publica con su consentimiento. Cada persona evoluciona distinto: lo descrito no es extrapolable a otros casos ni constituye una promesa de resultado.